martes, 2 de julio de 2013

No muramos lentamente, vivamos intensamente



Hoy de repente me he topado con esta poesía maravillosa de Pablo Neruda. No es que no la conociese de antes, es más como olvidarla si una gran amiga me la escribió en un álbum precioso que me regaló, con una foto que en un momento dificil de mi vida me recordaba lo importante que es estar siempre vivo y despierto, disfrutar de la vida todo lo que se pueda y más, no rendirse antes de empezar , o mejor dicho no rendirse nunca, y que la felicidad es poner una sonrisa  en tu vida y sobretodo en la de los demás.

Como por casualidad surge de nuevo en un momento de dudas y de indecisión, en el que falta esa pequeña chispa de impulso, esa señal del destino que hace que arriesges lo cierto y lo incierto para ir detrás de un sueño, aparece esta poesía que me recuerda todo lo que es importante. 


"Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.


Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.


Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.


Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.


Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.


Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.


Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad"

Pablo Neruda

Felíz martes soleado