jueves, 5 de septiembre de 2013

Una cocina rústica en Flores




 Hace unas semanas estuve en un pueblo de Ávila, Flores de Ávila, en un mercadillo medieval exponiendo delantales y sobretodo aprovechando la ocasión para visitar a mi amiga Almudena. 

¡Por fin conocí su pueblo! Un pueblo precioso, y especialmente ese día en el que todos los habitantes del mismo participaban de una forma u otra en su mercadillo medieval, bien haciendo donuts, pizzas, bizcochos caseros, bien con pequeños puestos de productos artesanales o hechos a mano, sus bailes y actuaciones, y con sus trajes medievales.

Pero lo que me dejó completamente maravillada y enamorada fue la cocina de su abuela, una cocina rústica, y antigua que me dejó embelesada. Me vuelven locas las paredes irregulares, blancas de cal, con unos techos altos, abuhardillados y con vigas de madera, y la combinación de elementos antiguos y nuevos, y esa esencia de las casas labriegas en las que parece detenerse el tiempo, que te traen recuerdos de la infancia, de los abuelos, de olores a hierva buena, café y bizcocho, y donde parece que el verano es una estación eterna. 

Os dejo con la cocina de la abuela de Almu que espero que os guste tanto como a mi:

 
Foto propia

Foto propia

Foto propia

Foto propia
Otras cocinas rústicas con encanto:

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"En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo"
Paulo Coelho

Feliz jueves